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Alberta Giménez Adrover

 

Alberta Giménez Adrover nació en 1837 en Pollensa (Mallorca). Sus padres, interesados por la formación y educación de su hija, le procuraron un profesor que la preparara para obtener el título de Maestra elemen­tal. El 7 de abril de 1860 contrajo matrimonio con el que había sido su profesor: Francisco Civera. Del matrimonio nacieron cuatro hijos entre 1861 y 1867; los tres mayores murieron de corta edad: Bernardo, en 1863, a los diecisiete meses; Catalina Thomás en 1865, a los dos años, en una epidemia de cólera en la que la misma Alberta estuvo a punto de morir. El 17 de junio de 1869 murió Francisco, a los cuarenta y un años, dejando a Alberta, de treinta y dos años, con su pequeño Alberto que no tenía más que dos. En este duro momento de su vida empezó a mostrar una gran entrega y una profunda fe.

 

A los pocos meses recibió la invitación a dirigir el Real Colegio de la Pureza que funcionaba en Palma desde 1809, fundado por el Obispo D. Bernardo Nadal, y que había pasado de ser una brillante institución al descrédito más absoluto. La invitación la hicieron el Canónigo Maestrescuela de la Catedral, Don Tomás Rullán, en nombre del Obispo, y el Alcalde de la Ciu­dad. El 23 de abril de 1870 Alberta entró en el Real Colegio y se puso a trabajar. Don Tomás Rullán fue en esos principios el visitador del Colegio y colaboró en estrecha relación con Doña Alberta. El 1 de mayo fue nombrada Rectora y, sólo dos años más tarde, la Diputación pidió al Obispo permiso para instalar en el Real Colegio la Normal de Maestras de Baleares bajo la dirección de Doña Alberta, que no cesaba de estudiar pues se preparaba para el examen de Maestra Superior, título exigido para regentar la Escuela Nor­mal. Lo obtuvo en Barcelona, en marzo de 1872.

 

En 1874 formó la primera comunidad religiosa con el grupo de maestras que encontró en el Colegio de la Pureza. En 1880, en una casa de Valldemosa, pro­piedad del Real Colegio, las Hermanas abrieron una pequeña Escuela. Gracias al impulso del joven D. Enrique Reig, futuro Primado de España, en 1892 la Congregación quedó erigida como tal, al recibir del Obispo D. Jacinto María Cervera las Constituciones y el reconocimiento del Instituto como de Derecho Diocesano. Inmediatamente tuvo lugar la fundación del colegio de Manacor (Mallorca). El 2 de enero de 1901 se abrió la casa de Onteniente en Valencia. Con la Aprobación Pontificia, el 10 de mayo de 1901, continuó la expansión de la Congregación. Madre Alberta dirigía simultáneamente el Real Colegio, la Normal de Maestras y la Congregación de Religiosas de la Pureza. En 1912, tras cuarenta años dirigiendo la Normal de Maestras de Baleares, el Gobierno, por Real Decreto, le retiró la Dirección de la misma. En 1916 renunció al cargo de Superiora general, alegando su avanzada edad y falta de vista, y el 21 de Diciembre de 1922 moría, a los ochenta y cinco años, en el Real Colegio, la Casa Madre de la Congregación, donde reposan y se veneran sus restos desde 1970. Cuando falleció, la Congregación se había extendido más allá de la isla de Mallorca por Valencia y Canarias, en un total de 8 casas.


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